Encuentro con Ides Kihlen

Caso curioso el de esta pintora formada con André Lhote, el catalán Puig y el informalista Kenneth Kemble, que, a la edad madura, cosecha elogios con una obra de intrépido colorido y gran vitalidad.
Ides Kihlen nació un 10 de julio de 1917 en la provincia de Santa Fé. Su padre era sueco y trabajaba en diferentes empresas agrícolas que lo llevaron a Puerto Bermejo, en el Chaco, y luego a Corrientes, donde Ides pasó su infancia en un medio agreste que recuerda como paradisíaco. La madre, Clelia Brunet, era argentina de origen suizo. Doy importancia a estos datos ya que bien decía Ortega, somos nosotros y nuestra circunstancia. Nosotros, genéticamente hablando, y nuestra circunstancia de tiempo y lugar, en el que la infancia cumple rol principalísimo.
La necesidad de escolaridad trajo a Ides a Buenos Aires, donde cursó estudios plásticos y musicales, una doble vocación que supo mantener dándole a su pintura ese toque de armonía que nos hace ver literalmente la presencia musical en sus obras, a menudo ornadas con collages donde aparecen pentagramas de los músicos más afines a su espíritu.
En su paso por escuelas y talleres, Ides contó con maestros de la talla del notable dibujante catalán Puig y de pintores tan heterodoxos como Kenneth Kemble, para no hablar de su paso por el taller de André Lhote en París. No es exagerado afirmar que la formación de Ides, quien además casó y tuvo dos hijas, Ingrid y Silvia, es una de las más completas y ricas que imaginarse puedan. Pero de poco valdría tanto aprendizaje si a ello no correspondiese un extraordinario talento. "Lo que natura non da, Salamanca non presta." Ides se remonta al ancestro nórdico, pero no es posible ignorar su americanidad. Hablé de la circunstancia; y es esa circunstancia la que la puso en contacto con nuestros bosques, nuestros ríos, nuestra pampa. Este mestizaje cultural es el que hoy fructifica de tal modo que permite a nuestros artistas acceder al mayor nivel de calidad mundial. Muchos años de trabajar en silencio hasta que hacia el año 2000 se produce el destape. Ides entonces muestra en museos y ferias, es celebrada por la crítica en libros y artículos, los más versados coleccionistas corren para incluirla entre afamados maestros. El fenómeno Kihlen es ya de público conocimiento.
Abstracta y figurativa, en mínimas figuras de peces que se desplazan en grandes campos de color, a veces apenas sugeridos por pálidos azules o violáceos grises. En oportunidades con finísimas líneas oscuras recortadas en papeles y pegadas al soporte con tanta delicadeza que parecerían estremecerse en la más leve brisa.
El arte de Kihlen nos introduce en el cosmos, un fascinante viaje espacial. No en vano las grandes culturas se dieron cita en el alma de Ides Kihlen, para hacer erupción como una benévola fuente en cuyas aguas cristalinas encontraremos la calma a nuestra sed de vocación sobrenatural.
Lo físico vivido con la necesaria intensidad conduce a lo metafísico. Esa es la dimensión que tiene el arte de Ides Kihlen.

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